Tegucigalpa. – Luis Rolando Redondo, presidente de la cuestionada Comisión Permanente del Congreso Nacional, respondió con dureza al comunicado emitido por la Secretaría General de la Organización de Estados Americanos (OEA), descalificándolo como «parcial, jurídicamente incorrecto y políticamente injerencista» respecto a las actuaciones del Legislativo en el proceso postelectoral.
A través de un extenso mensaje difundido en su cuenta oficial de la red social X, el titular del Legislativo desmintió punto por punto las observaciones del organismo regional, negando tanto la violación de normas del derecho parlamentario como la ocurrencia de actos de violencia dentro del hemiciclo, afirmaciones que contrastan con los hechos documentados tras la sesión donde instaló una reunión de diputados oficialistas para desconocer la declaratoria electoral del CNE.
Redondo ofreció una versión alternativa de los acontecimientos al caracterizar lo sucedido como «un atentado contra este Poder del Estado perpetrado desde el exterior», asegurando que el caso se encuentra bajo investigación de las autoridades competentes, sin proporcionar evidencias que sustenten esta afirmación.
El funcionario legislativo dedicó parte sustancial de su pronunciamiento a defender la legalidad del Decreto No. 58-2025, aprobado por él y la minoría legislativa oficialista en el Congreso Nacional.
Redondo argumentó que esta normativa no usurpa funciones del Consejo Nacional Electoral, sino que activa una competencia «expresa, excepcional y supletoria» contemplada en el artículo 205 numeral 7 de la Constitución ante la presunta omisión del escrutinio general por parte del ente electoral.
«No existe democracia sin escrutinio completo», declaró enfáticamente el presidente de la Comisión Permanente, advirtiendo que miles de actas electorales aún no han sido contabilizadas, justificación que utiliza para legitimar la intervención legislativa en un proceso que constitucionalmente corresponde al CNE.
En su respuesta, Redondo cuestionó que la OEA califique las acciones del grupo minoritario de legisladores como una «obstaculización de la transición constitucional», rechazando implícitamente la caracterización del organismo internacional sobre las decisiones adoptadas sin la pluralidad parlamentaria requerida.
El titular legislativo expresó además «profunda preocupación» por el presunto silencio de las misiones de observación electoral de la OEA y la Unión Europea frente a denuncias de injerencia externa y presiones internacionales. Redondo advirtió que estas omisiones «no pueden interpretarse como neutralidad», sugiriendo una postura parcializada de los observadores internacionales.
En un señalamiento directo que eleva el tono del conflicto, el presidente de la Comisión Permanente apuntó contra sectores políticos de Estados Unidos, mencionando específicamente al expresidente Donald Trump como parte de la presión externa que, según su versión, ha interferido en el proceso electoral hondureño.
La respuesta de Redondo profundiza la confrontación entre el grupo minoritario de legisladores oficialistas y la comunidad internacional, al tiempo que expone narrativas contradictorias sobre los acontecimientos en el Congreso Nacional.
Mientras la OEA y la Unión Europea respaldaron la legitimidad del proceso electoral y la declaratoria del CNE, Redondo insiste en cuestionar la completitud del escrutinio para justificar una intervención legislativa que organismos internacionales consideran contraria al derecho parlamentario y a la transición democrática.




