Tegucigalpa, Honduras. – La aprobación de las reformas al sector energético continúa sin los votos necesarios en el Congreso Nacional, donde hasta ahora únicamente estaría asegurado el respaldo de los 49 diputados de la bancada del Partido Nacional.
Así lo reconoció el vicepresidente del Legislativo, Godofredo Fajardo, quien admitió que el proyecto enfrenta resistencia entre las demás fuerzas políticas representadas en el pleno.
El principal obstáculo se encuentra en la bancada del Partido Liberal, cuyos diputados han condicionado su apoyo a la eliminación de varios artículos que interpretan como una posible vía hacia la privatización de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE).
“Los liberales ya dijeron que deben sacar algunos artículos que huelen a privatización de la ENEE o no van a conseguir un solo voto”, manifestó Fajardo.
Las observaciones liberales se concentran en disposiciones relacionadas con la reorganización de la estatal y las garantías que podrían otorgarse a empresas interesadas en invertir dentro del sistema eléctrico.
Fajardo sostuvo que el dictamen no contempla transferir directamente bienes públicos a sociedades mercantiles y aseguró que activos estratégicos como la represa Francisco Morazán, conocida como El Cajón, y las estaciones eléctricas permanecerían bajo propiedad estatal.
Afirmó que ninguna empresa privada estaría interesada necesariamente en adquirir la propiedad física de esas infraestructuras.
Sin embargo, reconoció que los inversionistas sí podrían mostrar interés en los flujos financieros generados por la ENEE, especialmente si aportan capital y requieren garantías para proteger sus inversiones.
“Las empresas sí están interesadas en apoderarse del flujo de lo que genera la ENEE, porque si invierten deben darse algunas garantías”, expresó.
La declaración introduce un nuevo elemento en el debate, debido a que los sectores que cuestionan la reforma han advertido precisamente sobre el posible control privado de los ingresos y operaciones de la estatal, aunque sus principales activos continúen formalmente en manos del Estado.
Respecto a la bancada de Libertad y Refundación (Libre), Fajardo afirmó que no existen conversaciones encaminadas a conseguir su respaldo y comparó la relación entre ambos sectores con “el agua y el aceite”.
El vicepresidente del Congreso sostuvo que una eventual negociación con Libre podría estar vinculada con espacios de representación dentro del Consejo Nacional Electoral (CNE) y el Tribunal de Justicia Electoral (TJE).
Según su apreciación, esa sería la única circunstancia en la que la bancada opositora consideraría respaldar las reformas energéticas.
La afirmación refleja el nivel de tensión política que rodea una iniciativa presentada por el Gobierno como urgente para reorganizar el subsector eléctrico, reducir pérdidas y fortalecer la ENEE.
Para aprobar el proyecto, el Partido Nacional deberá construir acuerdos con otras bancadas, ya que sus 49 votos resultan insuficientes para alcanzar la mayoría requerida.
Mientras el oficialismo defiende que la propuesta mantiene la propiedad estatal de la empresa y sus activos, los liberales insisten en revisar los artículos que consideran ambiguos o riesgosos.
La falta de consenso mantiene en suspenso una de las principales reformas impulsadas por el Poder Ejecutivo y abre la posibilidad de nuevas modificaciones antes de que el dictamen vuelva a ser sometido a votación.




