Tegucigalpa, Honduras.— Las remesas familiares enviadas por hondureños en el exterior marcaron un nuevo récord histórico en 2025, al alcanzar los 11,000 millones de dólares, según reportó el Banco Central de Honduras (BCH). Esta cifra representa un crecimiento del 25.5% respecto a 2024 y equivale a más del 25% del Producto Interno Bruto (PIB) del país.
La abrumadora mayoría de estos recursos —más del 80%— proviene de Estados Unidos, donde residen aproximadamente 1.8 millones de hondureños. En segundo lugar se ubica España, con el 10.2% de las remesas, seguida por México, Canadá, Costa Rica, Panamá y Alemania, que en conjunto aportan el 4.5% restante.
En un país de 10 millones de habitantes, donde más del 60% vive en situación de pobreza, las remesas se han convertido en el principal sostén del consumo doméstico, la estabilidad financiera y la demanda interna.
Economía sostenida por tres pilares
El Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep), en su Boletín Económico de diciembre, destacó que la economía hondureña en 2025 se ha mantenido a flote gracias a tres pilares fundamentales: remesas, exportaciones y el sector financiero.
Según el Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE), la producción nacional acumuló un crecimiento del 3.6% hasta noviembre, impulsada principalmente por la Intermediación Financiera, que ha canalizado los flujos de remesas hacia el sistema bancario y el consumo.
Sin embargo, este dinamismo no ha estado exento de presiones. La inflación interanual se ubicó en 5.09% al cierre de noviembre, con un alza significativa en los precios de alimentos y bebidas no alcohólicas, lo que afecta de manera desproporcionada a los hogares de menores ingresos —precisamente los más dependientes de las remesas.
Dependencia estructural
Aunque el crecimiento en remesas es una noticia positiva, economistas advierten que refleja una profunda dependencia estructural del país respecto a la migración laboral. “Las remesas salvan el día a día, pero no construyen desarrollo sostenible”, señaló un analista del sector privado.
Mientras Honduras transita hacia un nuevo gobierno, el reto será transformar esta inyección masiva de divisas en inversión productiva, empleo digno y reducción de la pobreza, en lugar de limitarse a mantener un ciclo de consumo sin crecimiento inclusivo.


