Tegucigalpa, Honduras. – Treinta años esperando una nueva represa. Ese es el tiempo que lleva Tegucigalpa sin construir infraestructura hídrica nueva, y ese es el peso histórico que carga el proyecto Represa San José, que este miércoles reportó un avance del 43.53% apenas un mes después de ser reactivada por la Alcaldía Municipal del Distrito Central (AMDC), tras haber permanecido paralizada durante 17 meses.
El alcalde Juan Diego Zelaya no escondió el significado del momento: «Esta es la primera represa nueva que se va a construir en los últimos 30 años en la capital, lo que representa un cambio histórico en el acceso al agua para miles de familias», afirmó el edil, en una declaración que cobra especial relevancia en el contexto del verano más crítico que ha enfrentado Tegucigalpa en años recientes, con racionamientos de hasta cinco días entre suministros y represas operando al límite de su capacidad.
El proyecto, con una inversión de 1,600 millones de lempiras, beneficiará directamente a más de 300 mil capitalinos en sectores del sureste de la ciudad como Kennedy, Miraflores, Mesitas, Venecia, Villanueva, la aldea El Tablón y zonas aledañas, que históricamente han enfrentado las deficiencias más graves en el suministro de agua potable de la capital.
Sin embargo, el impacto real podría ser aún mayor: el titular de la Unidad Municipal de Agua Potable y Saneamiento (UMAPS), Gustavo Boquín, proyecta que la nueva fuente permitirá abastecer en su totalidad el cuadrante sureste de la ciudad, llegando a entre 350 mil y 400 mil personas, con un efecto adicional que cambia el sistema en su conjunto: «Al mismo tiempo permitirá redistribuir el agua hacia otras zonas que actualmente enfrentan escasez», explicó el ingeniero, en una referencia a los sectores que hoy reciben el servicio con menor frecuencia precisamente porque el cuadrante sureste consume una parte desproporcionada del caudal disponible.
Uno de los cambios más significativos que revela el reporte de avance es la ampliación en la capacidad de almacenamiento de la represa: el diseño original fue ajustado para incrementarla de 9 a 11 millones de metros cúbicos, un aumento del 22% que amplía sustancialmente el alcance del proyecto dentro del sistema hídrico de la capital y que garantiza una mayor reserva ante los períodos de sequía que cada año se extienden entre enero y junio.
Con el primer trimestre de 2028 como fecha estimada para la entrada en funcionamiento, la Represa San José representa la apuesta más concreta que tiene Tegucigalpa para salir del ciclo de crisis hídricas que cada verano convierte el acceso al agua en una lotería para cientos de miles de familias capitalinas.
Un proyecto que el alcalde Zelaya decidió financiar rescindiendo los contratos de 1,600 empleados de la AMDC, en una decisión que refleja la magnitud del sacrificio institucional que considera necesario para construir la infraestructura que la capital lleva tres décadas esperando.



