Tegucigalpa, Honduras. – El impacto del crimen organizado en Honduras no solo se mide en hechos violentos, sino en familias rotas, mujeres asesinadas y niños que quedan huérfanos, advirtió la coordinadora del Movimiento de Mujeres por la Paz Visitación Padilla, Cristina Alvarado.
La dirigente llamó al Gobierno a intervenir con mayor fuerza en la prevención y en políticas públicas que generen oportunidades para la población.
“Hay un gran conflicto en el país por la presencia del crimen organizado. Entre estos quedan atrapadas las familias, mujeres y niñas. Creo que el Gobierno debe invertir fuertemente en la prevención”, declaró.
Alvarado sostuvo que la respuesta estatal no puede limitarse al castigo después de que ocurre la violencia.
A su criterio, el país necesita reflexionar sobre las consecuencias que dejan las muertes violentas en la vida de las familias y las comunidades.
“No solo es el castigo el que va a solucionar la violencia, sino la prevención”, señaló.
La representante de Visitación Padilla insistió en que cada muerte violenta de una mujer provoca un impacto profundo en su entorno, especialmente cuando quedan hijos huérfanos o familias sin un pilar importante.
Por ello, consideró necesario fortalecer políticas públicas capaces de abrir oportunidades y reducir los factores que alimentan la violencia.
Alvarado también cuestionó el distanciamiento de las instituciones encargadas de atender la parte social.
“Debe haber respuestas de la institucionalidad que atiende lo social, que pareciera que está muy alejada de la realidad que vive la población”, expresó.
La dirigente subrayó que Honduras no debe normalizar la violencia y que las estrategias preventivas son fundamentales para proteger a las comunidades más vulnerables.












