Tegucigalpa – En una movida que promete sacudir el panorama electoral hondureño, Roberto Contreras, presidente del Consejo Central Ejecutivo del Partido Liberal (CCEPL), confirmó este martes que su partido ya tiene cuatro nombres definidos para sustituir a Ana Paola Hall en el Consejo Nacional Electoral (CNE). La estratégica decisión se produce en un momento crítico para las elecciones generales de noviembre.
Cuatro candidatos bajo máximo hermetismo
«Estamos en emergencia», reconoció Contreras ante los medios al llegar a la sede del partido, donde realizarían una reunión para afinar posiciones sobre quién podría ser su representante ante el CNE. El dirigente liberal confirmó que se trata de tres mujeres y un hombre, todos con fuerte militancia y experiencia electoral.
Aunque el Partido Liberal mantiene los nombres bajo estricta reserva para «evitar presiones externas», fuentes cercanas al proceso revelaron que entre los candidatos figuran Maribel Espinoza, Jhosy Toscano, Jorge Cálix y Mauricio Villeda Bermúdez. Posteriormente, Contreras anunció oficialmente la propuesta de la abogada Ana Pineda como la candidata definitiva.
«Lo importante es que el candidato se sienta cómodo con la persona que designemos. Le vamos a dar la bóveda que resguarda los votos del partido», afirmó Contreras, en clara referencia al respaldo que dará Salvador Nasralla a la decisión final.
Advertencia política y amenaza de movilización
El presidente del CCEPL no ocultó las implicaciones políticas de la jugada. «Será una bomba que va a poner quieto al niño berrinche de Marlon Ochoa», lanzó, dejando ver que la estrategia liberal también apunta a neutralizar al consejero de Libre en el CNE.
La presión escaló cuando Contreras advirtió que si no logran los 86 votos en el Congreso para ratificar al nuevo consejero, movilizarán a 20 mil personas frente al Legislativo. «Si los de Tegucigalpa no llegan, los traemos desde San Pedro Sula. El liberalismo está en todo el país», afirmó con contundencia.
Aritmética legislativa compleja
Para aprobar al sustituto de Ana Paola Hall en el Consejo Nacional Electoral, se necesitan un total de 86 votos de los 128 diputados del Congreso Nacional. La composición actual presenta desafíos: el Partido Nacional cuenta con 43 diputados, el Partido Liberal con 32 y Libre con 44.
Aunque el Partido Nacional ya confirmó que respaldará al Partido Liberal, sumando así 75 votos entre ambos, aún es necesario contar con el apoyo de la bancada de Libre para alcanzar la mayoría requerida. Esta dependencia coloca al oficialismo en una posición de poder para influir en la decisión final.
La urgencia liberal se explica por la grave crisis que atraviesa el CNE. El consejero vocal Marlon Ochoa se negó a asistir a las sesiones del pleno del CNE, denunciando supuestas irregularidades en el manejo institucional y señalando su desacuerdo con la presidenta consejera Cossette López Osorio.
El punto de fricción principal fue la implementación del TREP. Ochoa sostuvo que la verificación humana de actas antes de su publicación constituye una «intromisión ilegal», mientras que López Osorio defendió la práctica, considerándola legal y necesaria para garantizar la transparencia del proceso.
Estrategia presidencial en juego
Ya sea que la consejera Ana Paola Hall siga o no en el Consejo Nacional Electoral (CNE), el Partido Liberal tiene claro un escenario: asumir la presidencia del órgano electoral en septiembre. Esta movida busca evitar que el partido Libertad y Refundación (Libre) se instale en la presidencia durante las elecciones generales de noviembre.
El candidato presidencial Salvador Nasralla respaldó la estrategia: «Si en el oficialismo no aceptan la renuncia de (Ana Paola) Hall con el acto inmediato de incorporación en su lugar de la persona que proponemos», ella seguirá en el cargo.
Tensiones internas y advertencias cruzadas
Las divisiones internas del liberalismo se evidenciaron cuando Roberto Contreras advirtió a Nasralla que si acepta nuevamente a Hall se olvide de la presidencia. El intercambio reveló las presiones que enfrenta la dirigencia liberal en su manejo de la crisis.
Contreras afirmó que «los lazos de confianza con la consejera del Consejo Nacional Electoral (CNE), Ana Paola Hall, ya se rompieron» debido a lo que calificó como un «coqueteo con Libre», endureciendo la posición partidaria.
Condicionamientos y ultimátums
El Partido Liberal estableció condiciones claras para proceder. Hall ratificó su renuncia al cargo, pero condicionó su salida a que se garantice que su reemplazo «sea un candidato nominado por el Partido Liberal», evitando así que Libre pueda influir en la selección.
Contreras también cerró filas en torno al sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP): «Eso ya fue votado, dos a uno. No hay marcha atrás», dejando claro que no habrá concesiones en temas centrales del proceso electoral.
Aprovechando la coyuntura, Contreras planteó reformas estructurales al CNE. «Estamos atrapados en un sistema donde el 33% es de Libre, el 33% del Partido Nacional y el 33% del Partido Liberal. Eso no debería ser así. El CNE debería estar regulado por las fuerzas vivas del país», propuso.
Cronograma electoral bajo presión
El dirigente liberal dejó claro que la bancada de su partido presentará una moción única ante el Congreso Nacional, en la que se propondrá simultáneamente la aceptación de la renuncia de Hall y la designación de su reemplazo.
Se espera que esta misma semana el Partido Liberal tenga a su nominado, lo que habilitaría a que Hall proceda a renunciar formalmente ante la Secretaría del Congreso Nacional.
La decisión final promete convertirse en un momento definitorio para el equilibrio de fuerzas electorales, donde cada movimiento podría inclinar la balanza en las elecciones generales más competitivas de los últimos años en Honduras. La advertencia de Contreras sobre que será «una bomba» parece cobrar mayor sentido en un escenario donde el control del CNE define no solo la transparencia del proceso, sino también las posibilidades reales de cada partido en la contienda presidencial.




