Washington, D.C. – El secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, destacó durante su encuentro este lunes con el presidente electo de Honduras, Nasry Asfura, las prioridades compartidas en la lucha contra la delincuencia, la promoción de la inversión y el fortalecimiento de la gobernabilidad democrática, en un mensaje que adquiere particular relevancia mientras Honduras enfrenta intentos del oficialismo de revertir los resultados electorales que llevaron a Asfura al poder.
El encuentro de alto nivel en Washington resalta la importancia de las relaciones diplomáticas entre Honduras y Estados Unidos, así como el papel clave de ambas naciones en la estabilidad regional de Centroamérica, en momentos en que la transición democrática hondureña enfrenta obstáculos institucionales sin precedentes.
El presidente electo reafirmó el compromiso de Honduras de colaborar estrechamente con Estados Unidos en favor del crecimiento y la seguridad de ambos países, estableciendo las bases para una alianza bilateral robusta que iniciará formalmente con su toma de posesión el 27 de enero.
El énfasis de Rubio en el fortalecimiento de la gobernabilidad democrática como prioridad compartida constituye un mensaje implícito sobre la situación que atraviesa Honduras, donde el gobierno de Xiomara Castro ha sancionado un decreto que ordena desconocer la declaratoria del Consejo Nacional Electoral que proclamó a Asfura como ganador.
Las conversaciones abordaron el fortalecimiento de las relaciones bilaterales, la cooperación en materia de seguridad y la alianza económica entre ambas naciones, estableciendo una agenda de trabajo que será desarrollada una vez que el presidente electo asuma constitucionalmente el poder en dos semanas.
La lucha contra la delincuencia como prioridad destacada por el secretario de Estado sugiere que Estados Unidos espera una política de seguridad agresiva de la futura administración hondureña, posiblemente incluyendo cooperación contra el narcotráfico, pandillas y crimen organizado que afectan a ambos países.
La promoción de la inversión mencionada por Rubio como elemento central del diálogo bilateral indica que Washington está dispuesto a facilitar flujos de capital estadounidense hacia Honduras, condicionado probablemente a garantías de estabilidad política, seguridad jurídica y políticas económicas favorables al sector privado.
El encuentro en Washington ocurre mientras el material electoral hondureño permanece bajo custodia de las Fuerzas Armadas en el Instituto Nacional de Formación Profesional, resistiendo presiones del Congreso Nacional para trasladarlo y ejecutar un recuento ordenado por decreto que carece de la mayoría constitucional requerida.
La reunión con Rubio representa el momento culminante de la agenda de Asfura en el Departamento de Estado, tras un encuentro matutino con la subsecretaria de Estado para Asuntos Políticos, Allison M. Hooker, consolidando el respaldo de la alta diplomacia estadounidense al presidente electo.
El papel clave en la estabilidad regional de Centroamérica mencionado en el contexto de las relaciones Honduras-EEUU subraya que Washington considera fundamental mantener la institucionalidad democrática hondureña como factor de equilibrio en una región afectada por crisis políticas, flujos migratorios y presencia del crimen organizado.
La cooperación en materia de seguridad entre ambas naciones probablemente incluirá temas como control fronterizo, intercambio de inteligencia, combate al tráfico de drogas y armas, y posiblemente asistencia en equipamiento y entrenamiento para fuerzas de seguridad hondureñas.
El encuentro entre Asfura y Rubio, hijo de inmigrantes cubanos y conocido por su línea dura contra regímenes de izquierda en América Latina, contrasta con la relación distante que mantuvo Estados Unidos con el gobierno de Castro, vinculado ideológicamente al Foro de São Paulo y cercano a regímenes como el venezolano antes de la captura de Maduro.
La alianza económica que abordaron ambos funcionarios representa una oportunidad para Honduras de fortalecer su acceso al mercado estadounidense, su principal socio comercial, mediante acuerdos que podrían incluir facilidades para exportaciones, programas de desarrollo y posiblemente revisión de políticas migratorias que afectan a la diáspora hondureña.
El fortalecimiento de relaciones bilaterales discutido en el encuentro sugiere que la administración Trump está dispuesta a considerar a Honduras como aliado estratégico en la región, recompensando potencialmente el respeto a la institucionalidad democrática que Asfura representa tras ganar elecciones certificadas por observadores internacionales.
La reunión en Washington envía una señal clara a actores internos hondureños: Estados Unidos respalda plenamente a Asfura como presidente legítimo y está construyendo una agenda de trabajo bilateral que iniciará el 27 de enero, independientemente de las maniobras del oficialismo para obstaculizar la transición democrática.


