Tegucigalpa, Honduras. — En un giro inesperado que redefine el tablero político nacional, Salvador Nasralla anunció que no volverá a buscar la presidencia de la República en futuros procesos electorales.
A través de un video compartido en sus redes sociales, el expresidenciable del Partido Liberal explicó que su decisión responde a factores personales, admitiendo que se siente «bastante mayor» y que prefiere alejarse de la intensa presión que conllevan las campañas presidenciales.
A pesar de su retiro como candidato, Nasralla no abandonará la arena pública. El ingeniero y comunicador aseguró que su nueva misión será trabajar en la construcción de un «nuevo» Partido Liberal, con el objetivo de impulsar y asesorar a una figura joven y capaz que aspire a la primera magistratura.
“Estamos armando un nuevo partido, no para que yo sea presidente, sino para que otra persona buena lo sea”, afirmó, dejando claro que su rol futuro será el de un asesor estratégico.
Sin embargo, el anuncio no estuvo exento de polémica. Nasralla aprovechó el espacio para reiterar sus denuncias sobre un supuesto fraude electoral en los comicios de 2025, señalando directamente a las consejeras del Consejo Nacional Electoral (CNE).
Pero la declaración más alarmante fue la denuncia de una presunta amenaza de muerte: el político aseguró que la consejera Cossette López lo ha amenazado públicamente a él y a su esposa, la diputada Iroshka Elvir. «Nos está amenazando con que nos va a meter un balazo», aseveró con contundencia.
Con este anuncio, Nasralla cierra un capítulo de más de una década como protagonista de las contiendas presidenciales en Honduras. Su salida de la primera línea de fuego electoral abre paso a una etapa de reorganización interna dentro del liberalismo, donde su influencia, ahora desde la asesoría, seguirá siendo un factor determinante para el futuro de la oposición política en el país.


