Tegucigalpa, Honduras.— La confianza de los inversores no se construye con discursos, sino con marcos jurídicos predecibles y mecanismos imparciales para resolver disputas. Bajo esa premisa, Honduras dio un paso que el Banco Mundial considera decisivo: la reincorporación al Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI), la principal institución global para la resolución de controversias en materia de inversión internacional.
Susana Cordeiro Guerra, vicepresidenta del Banco Mundial para la región de América Latina y el Caribe, destacó la medida a través de sus redes sociales: «Honduras dio un paso crucial al firmar su adhesión a @ICSID, la principal institución mundial para la resolución de disputas internacionales de inversión».
Para la funcionaria, la ecuación es clara: cuando el estado de derecho es predecible y aplicable, respaldado por un marco en el que inversores y Estados pueden confiar, la inversión se materializa y con ella llegan el empleo y el crecimiento.
El anuncio fue oficializado la semana pasada por el presidente de la República, Nasry Juan Asfura Zablah, en un acto celebrado en la sede del Banco Mundial. Durante su intervención, el mandatario enfatizó que la reincorporación al CIADI «no es un acto protocolario, sino una decisión estratégica de Estado orientada a fortalecer la imagen internacional de Honduras y consolidar un entorno de negocios confiable».
El CIADI es un organismo especializado del Grupo Banco Mundial cuya función es proporcionar mecanismos técnicos, imparciales y transparentes para resolver disputas entre inversionistas y Estados, bajo estándares reconocidos globalmente.
Su marco jurídico busca brindar confianza y previsibilidad tanto a los gobiernos como al capital productivo, dos elementos que Honduras pretende potenciar con esta adhesión.
Cordeiro Guerra ratificó el compromiso del organismo internacional: «En el Grupo del Banco Mundial, estamos dispuestos a apoyar @titoasfura, @hnpresidencia en su camino hacia una mayor inversión productiva, empleos formales e infraestructura estratégica«.
Un respaldo que, según la visión del Banco Mundial, podría traducirse en beneficios concretos para la economía hondureña si se acompaña de políticas coherentes y ejecución eficiente.
Mientras el gobierno avanza en esta línea, la pregunta que queda en el aire es cómo se traducirá esta decisión estratégica en resultados tangibles para la población. Para las autoridades, la respuesta está en el tiempo: construir un entorno de certeza jurídica que atraiga capitales, genere empleo digno y fortalezca la infraestructura del país.
Un camino que, como reconoce el propio Banco Mundial, requiere planificación, coordinación y voluntad colectiva para consolidarse.


