Tegucigalpa – La Cámara de Comercio e Industrias de Tegucigalpa (CCIT) combinó este jueves el lanzamiento de su barómetro electoral con una advertencia categórica sobre el deterioro de la competitividad hondureña, cuando su presidente Daniel Fortín alertó que la continuación de la crisis política actual provocará que el país «pierda muchísimo terreno en cuanto a competitividad, en cuanto a inversión extranjera, en cuanto a inversión local».
La presentación del nuevo instrumento de medición empresarial sirvió de plataforma para que Fortín expresara las preocupaciones del sector privado sobre el impacto económico de la inestabilidad política. El barómetro electoral fue diseñado específicamente «para medir la percepción del sector privado sobre el proceso electoral del 30 de noviembre, así como para que se conozca a nivel nacional e internacional el sentir del hondureño».
La iniciativa empresarial busca proporcionar datos objetivos sobre cómo el empresariado hondureño percibe el clima preelectoral y sus implicaciones para la actividad económica, en un momento donde las tensiones políticas han alcanzado niveles que según Fortín están afectando directamente la confianza inversionista en el país centroamericano.
El diagnóstico del líder empresarial sobre la actual administración fue contundente al señalar que «nadie quiere aportar a Honduras debido al caos que estamos viviendo», una evaluación que refleja el impacto directo de la crisis institucional sobre las decisiones de inversión tanto doméstica como internacional que requiere estabilidad política para materializarse.
Fortín identificó la incertidumbre como el factor central que está paralizando el dinamismo económico hondureño, argumentando que existe «una incertidumbre que ha sido en el último tiempo el mayor problema del hondureño y que hoy en día seguimos vemos que sigue siendo la principal preocupación de todos nosotros».
La caracterización de la incertidumbre como «el mayor problema del hondureño» sugiere que desde la perspectiva empresarial, las consecuencias de la inestabilidad política trascienden los aspectos puramente económicos para convertirse en una preocupación nacional que afecta múltiples dimensiones de la vida social y económica del país.
El timing del lanzamiento del barómetro electoral coincide estratégicamente con un momento de máxima tensión política, lo que permitirá al sector privado documentar en tiempo real cómo las crisis institucionales impactan las percepciones empresariales sobre viabilidad electoral y estabilidad futura.
El objetivo de proporcionar información «a nivel nacional e internacional» sobre el sentir hondureño sugiere que el sector privado busca influir tanto en la opinión pública doméstica como en las percepciones internacionales sobre la solidez del proceso democrático hondureño, especialmente entre potenciales inversionistas extranjeros.
Las declaraciones de Fortín reflejan una creciente preocupación empresarial sobre cómo la prolongación de la crisis política está erosionando la posición competitiva de Honduras en el contexto regional, donde otros países centroamericanos podrían beneficiarse de la incertidumbre hondureña atrayendo inversiones que originalmente podrían haber considerado el mercado nacional.


