Tegucigalpa, Honduras. – La discusión sobre la reforma energética suma una nueva alerta técnica. El instituto de pensamiento Sendas advirtió que la creación de una ENEE Matriz, encargada de conservar los activos y nombrar los consejos de las futuras subsidiarias, representa uno de los principales retrocesos en las últimas modificaciones propuestas al proyecto.
Aunque el centro de análisis reconoce que los cambios más recientes respetan parte de la esencia de la iniciativa original, considera que mantener una empresa matriz con control sobre decisiones clave puede debilitar la separación real de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE).
Según Sendas, la coordinación que podría justificar la existencia de esa matriz ya corresponde a instituciones como la Comisión Reguladora de Energía Eléctrica (CREE) y el Organismo del Sistema y el Mercado (OSM), tanto en materia regulatoria como operativa.
El informe sostiene que la ENEE Matriz agregaría un nuevo canal de influencia política sobre las subsidiarias, al otorgarle potestad para nombrar sus consejos y aprobar decisiones relevantes. Para el instituto, ese diseño limita la autonomía de las empresas de generación, transmisión y distribución que se pretende crear.
Sendas recuerda que las primeras versiones de la reforma trasladaban los activos a las nuevas empresas, pero la versión del 12 de agosto los concentró en la ENEE Matriz. A criterio del instituto, el problema no es únicamente quién conserva la propiedad, sino la falta de claridad sobre cómo se remunerarán esos costos y cómo se reflejarán en las tarifas.
Esa indefinición, advierte el análisis, puede generar vacíos tarifarios, inseguridad jurídica y una separación más administrativa que estructural. Además, mantener generación y redes bajo un mismo dueño contradice el principio de separar actividades competitivas de aquellas vinculadas a infraestructura de red.
El centro de pensamiento también advierte un riesgo financiero: una empresa que opera activos que no son de su propiedad tiene menos incentivos para mantenerlos, renovarlos o invertir en ellos. Y si además no cuenta con flujos de caja confiables, tendría dificultades para obtener financiamiento.
Uno de los objetivos de dividir la ENEE en tres empresas era precisamente permitir que cada una pudiera sostenerse y atraer recursos por sí misma. Sin embargo, Sendas considera que concentrar los activos en la matriz puede mantener al Estado como el principal responsable del riesgo financiero.
El debate ocurre en medio de la crisis de la estatal eléctrica, que arrastra una deuda superior a los 100 mil millones de lempiras y pérdidas diarias estimadas en 50 millones de lempiras.
El Gobierno del presidente Nasry Asfura presentó ante el Congreso Nacional una propuesta para desagregar la ENEE en tres empresas. La iniciativa enfrenta oposición de Libre, mientras el Partido Liberal presentó cambios al proyecto original. El presidente del Legislativo, Tomás Zambrano, aseguró que existen consensos para avanzar en la discusión la próxima semana.
Sendas también cuestionó una iniciativa paralela que establecería un precio mínimo para las energías renovables en el Mercado Eléctrico de Oportunidad, al considerar que esa medida debilitaría la competencia sin una justificación suficiente.
El instituto señala que la certeza para los inversionistas debe provenir de contratos de largo plazo adjudicados mediante licitaciones transparentes, no de precios garantizados por encima del mercado. De lo contrario, advierte, el sobrecosto podría terminar trasladándose a los consumidores.
Además, criticó la propuesta de crear “macrorredes”, entendidas como sistemas privados que generen, transmitan y distribuyan energía al margen de la ENEE, al considerar que duplicar redes de transmisión y distribución suele ser ineficiente por sus economías de escala.













