Tegucigalpa, Honduras. – La sequía en Honduras comienza a trascender el impacto directo sobre los productores agrícolas y ganaderos para convertirse en una amenaza más amplia sobre la alimentación de la población, advirtió el Observatorio de Seguridad Alimentaria y Nutricional de la UNAH (OBSAN-UNAH).
La titular del observatorio, Martha Lidia García, señaló que actualmente 1.8 millones de personas se encuentran en condición de inseguridad alimentaria, pero la cifra podría aumentar hasta 2.2 millones debido a la combinación de falta de lluvias, pérdida de cultivos e inflación.
La académica explicó que la situación es especialmente delicada en el Corredor Seco, donde muchas familias dependen de la agricultura de subsistencia y ya han perdido parte o la totalidad de sus cosechas.
Según García, 233 de los 298 municipios del país se encuentran bajo algún nivel de alerta por sequía, mientras 103 municipios permanecen en Alerta Roja.
Para el OBSAN-UNAH, las comunidades ubicadas en los municipios con mayor afectación ya enfrentan condiciones severas, debido a que la pérdida de cultivos reduce la disponibilidad de alimentos y también los ingresos de las familias rurales.
La sequía afecta principalmente la producción agrícola, pero sus consecuencias se extienden al resto de la población mediante el incremento en los precios de alimentos básicos y la presión sobre el abastecimiento.
García advirtió que, cuando una familia campesina pierde su cosecha, no solo deja de producir para autoconsumo, sino que también pierde la posibilidad de vender excedentes o generar ingresos para comprar otros productos.
Pese a la gravedad del escenario, la especialista descartó por ahora que Honduras enfrente una hambruna nacional. Explicó que el país todavía cuenta con alimentos producidos en otras regiones y reservas que pueden ser utilizadas para garantizar el abastecimiento.
No obstante, insistió en que las comunidades más golpeadas por la sequía requieren atención urgente para evitar que la inseguridad alimentaria se profundice durante los próximos meses.
El llamado del OBSAN-UNAH ocurre en un contexto marcado por pérdidas agrícolas, aumento del costo de vida y dificultades de acceso a alimentos para miles de familias en las zonas más vulnerables del país.













