Tegucigalpa, Honduras. – El calendario agrícola de 2026 podría volverse una trampa para miles de productores hondureños: el subsecretario de Copeco, Nelson Márquez, advirtió que el Fenómeno El Niño amenaza con comprometer la producción agrícola nacional en los próximos meses, poniendo en riesgo la seguridad alimentaria de unas 250 mil familias en un país que ya enfrenta una canasta básica que supera los 16,200 lempiras y una inflación que no da tregua.
El peligro no está en mayo sino en lo que viene después. Márquez explicó que aunque ese mes se prevén lluvias normales que podrían generar confianza entre los productores, el verdadero problema surgiría en junio, cuando podría registrarse una interrupción de las precipitaciones precisamente en la etapa crítica de los cultivos. «Esto puede provocar que muchos cultivos no lleguen a su fase final, generando pérdidas importantes si no se toman medidas», advirtió el funcionario, en una alerta que apunta a uno de los riesgos más subestimados de la temporada: sembrar bajo cielos aparentemente favorables para cosechar después una sequía.
Las autoridades ya identificaron 89 municipios donde deben aplicarse con urgencia medidas anticipatorias, con especial atención a los departamentos del corredor seco: El Paraíso, Choluteca, Valle, Intibucá, Lempira, Copán y Ocotepeque, además de sectores específicos del nororiente de Yoro. En estas regiones, las ventanas de siembra son extremadamente reducidas —en algunos casos entre el 5 y el 10 de mayo—, lo que deja a los productores un margen mínimo para actuar correctamente y garantizar sus cosechas.
Para no desperdiciar esa ventana, Copeco coordina acciones con la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) para definir, según las condiciones meteorológicas de cada región, las fechas óptimas de siembra y el uso de variedades de ciclo corto especialmente adaptadas a las zonas más vulnerables. Equipos interinstitucionales recorrerán los 18 departamentos del país durante los próximos 10 días para llevar información directa a los productores, en coordinación con Copeco, la Secretaría de Agricultura, la Asociación de Municipios de Honduras y organizaciones del sector productivo.
«El objetivo es que cada agricultor conozca cuándo sembrar, qué variedad utilizar y cómo reducir riesgos. El mayor peligro es que no se aplique la información disponible», subrayó Márquez, en una advertencia que señala a la desinformación y a la inacción como los enemigos más inmediatos de la seguridad alimentaria en los próximos meses.
Las autoridades también trabajan desde el Sistema Nacional de Gestión de Riesgos (Sinager) y la red humanitaria para distribuir responsabilidades y garantizar atención en las zonas más vulnerables, evitando que familias queden sin apoyo ante posibles pérdidas de cultivos en una temporada que, si el fenómeno se desarrolla como lo proyectan los modelos meteorológicos, podría convertirse en una de las más difíciles para la agricultura hondureña en años recientes.


