Tegucigalpa, Honduras.— El Consejo Nacional Anticorrupción (CNA) ha identificado mediante su sistema de monitoreo electoral múltiples actas con inconsistencias que deben someterse a recuento especial, una situación que replica los problemas detectados por el Consejo Nacional Electoral (CNE), reveló el investigador de la organización Christian Nolasco.
Procesa 92% de JRV con reglas de validación más estrictas que el CNE
El experto explicó que cuando las actas muestran indicios de alteración o los datos registrados no coinciden con la realidad, el protocolo exige elaborar una nueva acta que sustituya la que originalmente levantó la Junta Receptora de Votos (JRV), permitiendo así que los sufragios puedan contabilizarse tanto en el sistema del CNA como en el del CNE.
A través del Sistema de Fortalecimiento Democrático con Participación Ciudadana, el CNA ha logrado procesar aproximadamente el 92% de las JRV, mientras que el 8% restante permanece pendiente debido a diversas situaciones, principalmente el escrutinio especial y la integración de las elecciones extemporáneas realizadas en el municipio de San Antonio de Flores.
Nolasco reveló un dato crucial: el número de actas validadas por el CNA es menor al registrado por el CNE debido a que la organización anticorrupción aplica reglas de validación diferentes y más estrictas que el ente electoral oficial.
Según el investigador, mientras el CNE considera que algunas inconsistencias son «salvables» y permite que las actas pasen directamente al conteo oficial, el CNA somete esos mismos documentos a un proceso de verificación adicional antes de incorporarlos a su base de datos.
Esta diferencia metodológica entre ambos sistemas plantea interrogantes sobre la rigurosidad con la que el CNE está validando las actas electorales en un proceso ya de por sí cuestionado por su extrema lentitud y múltiples irregularidades.
El Sistema de Fortalecimiento Democrático con Participación Ciudadana del CNA funciona como un mecanismo paralelo e independiente de verificación electoral, diseñado para contrastar los resultados oficiales del CNE y detectar posibles anomalías o manipulaciones en el proceso de escrutinio.
La existencia de actas que requieren recuento especial por presentar datos que «no coinciden con la realidad» —según la expresión utilizada por Nolasco— añade una nueva capa de complejidad a unas elecciones que ya cumplen más de una semana sin resultados definitivos.
El hecho de que sea necesario elaborar nuevas actas para sustituir las originales levantadas por las JRV sugiere que las irregularidades detectadas son lo suficientemente graves como para no poder ser corregidas mediante simples ajustes administrativos.
El CNA, creado como organismo ciudadano de fiscalización, ha jugado un papel crucial en la vigilancia de procesos electorales en Honduras, especialmente después de la crisis política de 2017 cuando las elecciones presidenciales fueron fuertemente cuestionadas por denuncias de fraude.
La aplicación de criterios de validación más estrictos por parte del CNA respecto al CNE podría explicar por qué el organismo anticorrupción ha procesado un porcentaje ligeramente superior de actas (92%) comparado con el ente electoral oficial que reporta 90.31%, pero con un número absoluto menor de documentos validados.
Esta discrepancia metodológica entre el sistema oficial y el sistema ciudadano de monitoreo electoral mantiene abierto el debate sobre la confiabilidad del escrutinio en unas elecciones donde la diferencia entre el primer y segundo lugar es de apenas 21,746 votos, una brecha que podría verse afectada significativamente por el resultado del recuento especial de las actas cuestionadas.




