Tegucigalpa, Honduras.— El Estado hondureño dio un paso para sanar una deuda histórica con el sector de la construcción. Este martes, la Secretaría de Infraestructura y Transporte (SIT) informó que procedió a cancelar compromisos pendientes con 90 compañías constructoras a nivel nacional, obligaciones adquiridas durante la administración anterior que no habían sido honradas en tiempo y forma.
De acuerdo con Aníbal Ehrler, titular de la institución, desde la toma de posesión de las actuales autoridades hasta la fecha, la Secretaría ha pagado más de 2,800 millones de lempiras en obligaciones pendientes con empresas del rubro. Una cifra que, más allá de los números, representa un alivio para un sector que había visto frenada su operatividad por la falta de liquidez.
A través de un comunicado público, la SIT explicó que estos pagos corresponden a estimaciones finales de diversos proyectos de infraestructura ejecutados en distintas regiones del país.
Con esta acción, el gobierno busca ponerse al día con los proveedores que invirtieron recursos, mano de obra y capacidad técnica para llevar obras a comunidades que las necesitaban.
Pero el objetivo trasciende el simple cumplimiento de una deuda. Según la Secretaría, la cancelación de estos compromisos también busca reactivar el sector de la construcción, el cual se encontraba deprimido debido a los retrasos en los pagos por parte del Estado.
La lógica es clara: cuando las empresas reciben los recursos que les corresponden, pueden volver a operar con normalidad, pagar a sus trabajadores, adquirir materiales y planificar nuevos proyectos.
En ese sentido, el escrito señaló que la inyección de recursos a las empresas constructoras tendrá un efecto positivo en la economía nacional.
El mayor movimiento económico generado por estas compañías permitirá dinamizar actividades relacionadas con el rubro de la infraestructura, creando un círculo virtuoso que beneficia no solo al sector privado, sino también a las familias que dependen de este tipo de empleos.
Para las 90 compañías beneficiadas con este pago, la noticia representa un respiro financiero; para el país, una señal de que el Estado está trabajando para ordenar sus cuentas y cumplir con sus proveedores.
Mientras la SIT continúa con el proceso de cancelación de deudas pendientes, la expectativa es que esta medida contribuya a recuperar la confianza en la gestión pública y a impulsar un sector clave para el desarrollo de Honduras.


