Washington, Estados Unidos. – Con el reloj corriendo hacia uno de los momentos más tensos de la crisis en el Medio Oriente, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elevó este martes la retórica a niveles que pocas veces se han escuchado en la diplomacia moderna: «Esta noche morirá toda una civilización, para no volver jamás», escribió en su red social Truth Social, a horas de que venza el ultimátum que impuso a Irán para que reabriera el estrecho de Ormuz antes de las 8:00 de la noche hora de Washington (2:00 GMT del miércoles).
«No quiero que eso suceda, pero es probable que ocurra», añadió el mandatario republicano, en un mensaje que oscila entre la amenaza apocalíptica y una puerta entreabierta a la negociación, reflejando la tensión de las últimas horas de un ultimátum que tiene al mundo entero pendiente de lo que ocurra en el Golfo Pérsico esta noche.
La amenaza de Trump en caso de que Irán no cumpla es concreta y devastadora: Washington destruirá puentes y centrales eléctricas en territorio iraní, en ataques que el mandatario había anunciado con anticipación y que de ejecutarse representarían una escalada dramática en un conflicto que ya ha cobrado miles de vidas desde que Estados Unidos e Israel lanzaron su ofensiva el 28 de febrero de 2026, en la que murieron el líder supremo Alí Jameneí —sustituido por su hijo Mojtabá Jameneí— gran parte de la cúpula militar iraní y miles de civiles, entre ellos mujeres y niños, según recuentos de organizaciones no gubernamentales.
Sin embargo, Trump también dejó espacio para un desenlace diferente. En un tono que mezcló la amenaza con algo que se asemeja a la esperanza, el republicano escribió que «ahora que han logrado un cambio de régimen completo y total, donde prevalecen mentes diferentes, más inteligentes y menos radicalizadas, tal vez pueda suceder algo revolucionariamente maravilloso», señalando que «47 años de extorsión, corrupción y muerte llegarán, por fin, a su final. ¡Que Dios bendiga al gran pueblo de Irán!», en una alusión al tiempo transcurrido desde la instauración de la República Islámica en 1979.
El lunes, Trump había reconocido en rueda de prensa en la Casa Blanca que creía que Teherán estaba negociando «de buena fe» y que a los iraníes «les gustaría poder llegar a un acuerdo», aunque insistió en que la propuesta de paz iraní «no es lo suficientemente buena».
Sus condiciones fueron explícitas: «Tenemos que llegar a un acuerdo que sea aceptable para mí y parte de ese acuerdo incluirá la libre circulación del petróleo por el estrecho de Ormuz», advirtiendo que de no cumplirse, «no tendrán puentes, no tendrán centrales eléctricas».
Lo que ocurra esta noche en Ormuz tendrá consecuencias que se sentirán de inmediato en países tan lejanos como Honduras, donde el barril de petróleo ya supera los 110 dólares y los combustibles acumulan 13 semanas consecutivas de alzas históricas directamente atribuidas al cierre de ese estrecho por donde transita el 20% del petróleo mundial.
Un acuerdo que reabra el paso podría iniciar el alivio que millones de familias hondureñas esperan. Un ataque que profundice el conflicto podría empujar los precios a niveles que ningún subsidio gubernamental lograría contener.
«¿QUIÉN SABE? Lo descubriremos esta noche, en uno de los momentos más importantes de la larga y compleja historia del mundo», escribió Trump, en la frase que mejor resume la incertidumbre de un planeta que esta madrugada mirará hacia el Golfo Pérsico esperando saber si la diplomacia o las bombas escribirán el próximo capítulo de esta crisis.


