Washington, Estados Unidos. – El presidente Donald Trump volvió a colocar el sistema electoral estadounidense en el centro de la controversia, esta vez a pocos meses de las elecciones de medio mandato del 3 de noviembre, al acusar a China de interferir en los comicios de Estados Unidos desde 2020.
Desde la Casa Blanca, el mandatario cuestionó la integridad de las elecciones en su país y sostuvo que existen vulnerabilidades que deben corregirse.
“No hay ningún país del tercer mundo que tenga unas elecciones como las que tenemos nosotros”, declaró Trump, quien nunca ha reconocido su derrota frente a Joe Biden en los comicios de 2020.
El mensaje presidencial buscó presionar al Senado para aprobar la reforma electoral impulsada por la Casa Blanca, bautizada como “Save America”, antes de las elecciones legislativas en las que estará en juego la mayoría republicana del Congreso.
El proyecto plantea endurecer los requisitos para registrarse y votar en elecciones federales, exigiendo pruebas de ciudadanía y documentos de identidad con fotografía.
Los demócratas advierten que esas medidas podrían dificultar el acceso al voto de los sectores más desfavorecidos.
Trump aseguró que cuenta con documentos que demostrarían “la mayor vulneración de datos electorales de la historia”.
Según el mandatario, esa filtración habría permitido a China obtener de forma ilícita los registros de 220 millones de votantes estadounidenses.
El republicano afirmó que Pekín no quería que ganara las elecciones de 2020 y acusó a la comunidad de inteligencia de haberle ocultado esa información durante su primer mandato, entre 2017 y 2021.
Sin embargo, los documentos divulgados por la Casa Blanca no muestran que las elecciones de 2020 fueran manipuladas ni que se alterara el resultado electoral.
Trump sostuvo que su objetivo “no es debilitar la confianza en las elecciones”, sino corregir vulnerabilidades del sistema.
Sus declaraciones reavivan una disputa que marcó el final de su primer mandato.
Tras perder frente a Biden, denunció sin pruebas un fraude electoral, una teoría rechazada por los tribunales.
El 6 de enero de 2021, miles de sus seguidores asaltaron el Capitolio en un intento fallido de impedir la certificación de la victoria demócrata.
Trump fue imputado por su presunto papel en los esfuerzos para revertir los resultados electorales y por su presunta responsabilidad en el ataque al Capitolio.
Esos cargos fueron retirados después de que ganara las elecciones de 2024.
Antes del mensaje a la nación, la exvicepresidenta Kamala Harris advirtió que Trump usaría su intervención para “vender mentiras y teorías conspirativas”.
“Las elecciones de 2020 no fueron robadas. Nosotros ganamos y él perdió”, afirmó Harris, quien fue vicepresidenta de Biden entre 2021 y 2025.
Varias cadenas estadounidenses, entre ellas ABC, CNN y NBC, decidieron no transmitir en directo el discurso de Trump para evitar amplificar sus dudas sobre el sistema electoral.












