Washington, EEUU. — «Las negociaciones avanzan de manera ordenada y constructiva, y he informado a mis representantes para que no se apresuren a cerrar un acuerdo, ya que el tiempo está de nuestro lado». Con estas palabras, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este domingo que las conversaciones de paz con Irán continúan en marcha, aunque bajo una estrategia de paciencia calculada para garantizar un resultado favorable a los intereses estadounidenses.
En un mensaje publicado en su red social Truth Social, Trump subrayó que ha ordenado a su equipo negociador priorizar la calidad del acuerdo sobre la velocidad de cierre. «Ambas partes deben tomarse su tiempo y hacerlo bien. ¡No puede haber errores!», enfatizó el mandatario, quien también confirmó que el bloqueo marítimo impuesto a los puertos iraníes —que ha forzado el desvío de un centenar de buques— «se mantendrá en plena vigencia hasta que se alcance, certifique y firme un acuerdo».
Aunque Trump admitió que la «relación con Irán se está volviendo mucho más profesional y productiva», fue enfático al recordar que Teherán debe «comprender que no pueden desarrollar ni adquirir un arma o una bomba nuclear». Esta condición, según el presidente, representa una línea roja innegociable en cualquier diálogo con la República Islámica.
¿Qué contiene el acuerdo en negociación?
Según filtraciones a medios especializados, el borrador que están a punto de cerrar Estados Unidos e Irán incluiría la reapertura del estrecho de Ormuz, el levantamiento de sanciones contra Irán, la descongelación de fondos iraníes bloqueados y una tregua de 60 días para negociar un pacto nuclear más amplio. Estos elementos, de confirmarse, representarían un giro significativo en la política de presión máxima que caracterizó el primer mandato de Trump.
El documento ha generado críticas entre algunos senadores republicanos, quienes consideran que Estados Unidos estaría cediendo demasiado frente a la República Islámica. Ante estas reservas, Trump se defendió asegurando que el acuerdo en construcción será mejor que el pacto nuclear de 2015, firmado por el entonces presidente Barack Obama, y que el republicano califica como «uno de los peores» que jamás haya firmado Estados Unidos.
Para Trump, el acuerdo de Obama era «un camino directo para que Irán desarrollara un arma nuclear», una valoración que justificó su decisión de romper ese pacto durante su primer mandato. Ahora, el presidente afirmó que «no ocurrirá lo mismo» con la negociación actual: «¡De hecho, es todo lo contrario!», aseguró.
Cooperación regional y Acuerdos de Abraham
En su mensaje, Trump también agradeció la cooperación de sus socios del golfo Pérsico en estas negociaciones y los animó a sumarse a los Acuerdos de Abraham para normalizar relaciones con Israel. Incluso, sugirió que Irán podría adherirse a estos acuerdos en el futuro, una posibilidad que, de concretarse, transformaría el mapa diplomático de Medio Oriente.
Mientras las conversaciones continúan en la discreción, las declaraciones de Trump reflejan una estrategia que combina apertura al diálogo con presión sostenida. Para el mandatario, la paciencia no es una debilidad, sino una herramienta para asegurar que cualquier acuerdo con Irán sea duradero, verificable y, sobre todo, favorable a los intereses de Estados Unidos y sus aliados en la región.






