Nueva York, EE. UU. – La reciente participación del expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la Asamblea General de las Naciones Unidas estuvo marcada tanto por una serie de percances técnicos como por un discurso de fuerte tono nacionalista en el que arremetió contra los pilares del globalismo.
El día de Trump en la ONU comenzó con un incidente menor pero simbólico: al llegar junto a la exprimera dama, Melania Trump, la escalera mecánica que debían tomar se detuvo abruptamente, obligándolos a subir a pie.
Más tarde, al subir al podio para pronunciar su discurso, el teleprompter falló, lo que provocó un visible descontento en el mandatario, quien no dudó en burlarse de la organización por ambos fallos técnicos.
Más allá de los contratiempos, el núcleo de su visita fue su intervención ante los líderes mundiales. En ella, Trump desgranó una serie de críticas directas a la ONU y a las políticas internacionales predominantes. Entre los puntos más destacados de su discurso, el presidente:
- Destrozó a la ONU por, según él, financiar la inmigración masiva hacia los países occidentales.
- Criticó duramente el globalismo y el «alarmismo climático», instando a las naciones a no caer en lo que denominó la «estafa verde».
- Defendió los combustibles fósiles y señaló a los países que, en su opinión, financian la guerra de Rusia al comprar su petróleo.
- Exigió a Europa que deje de adoptar la ley sharía y pidió protecciones para los cristianos a nivel mundial.
- Instó a los miembros de la ONU a proteger sus identidades nacionales frenando la inmigración y sirviendo a sus propios pueblos.
Concluyó afirmando que la ONU no respalda sus palabras con acciones significativas en los temas que realmente importan y exigió el fin de las armas biológicas.
Su discurso reafirmó su conocida postura «America First», en contraposición al multilateralismo que tradicionalmente promueve la organización.


