Tegucigalpa, Honduras. — Una resolución que busca contener el sarampión ha encendido el debate entre salud pública y competitividad turística. Carlos Umaña, diputado liberal y médico de profesión, cuestionó la decisión de la Secretaría de Salud (Sesal) de exigir requisitos de vacunación contra esta enfermedad a viajeros que ingresan o salen de Honduras. Para el legislador, la medida no solo es equivocada, sino que traslada la responsabilidad de una falla institucional a un sector que nada tiene que ver con ella.
«La Secretaría de Salud está equivocada en esta resolución que ha tomado prácticamente en contra de los viajeros que vienen a Honduras o que salen de Honduras. En ningún país del mundo se toman estas medidas», afirmó Umaña, quien ve en la disposición un obstáculo innecesario para la actividad turística del país.
El fondo del problema, a su juicio, no está en los aeropuertos sino en las comunidades. Umaña consideró que trasladar la responsabilidad a los viajeros no resolverá la situación de fondo, y que eso simplemente carga a un sector de la población con la «negligencia» de las autoridades. «Lo que deben de hacer es vacunar, vacunar y vacunar a la población internamente de nuestro país», expresó el médico, poniendo el acento en la necesidad de fortalecer las campañas de inmunización en el territorio nacional.
Según el legislador, la resolución representa una respuesta tardía ante deficiencias en las campañas de vacunación que, a su criterio, no han alcanzado el nivel de cobertura necesario en todo el país. La crítica apunta a una pregunta incómoda: ¿por qué exigir un comprobante al turista si la población local no cuenta con la misma protección garantizada?
Umaña también cuestionó que la medida se haya implementado sin suficiente anticipación, lo que generaría inconvenientes en la competitividad turística del país y en la imagen que tienen desde el extranjero sobre Honduras. Para un sector que depende de la percepción de accesibilidad y seguridad, cualquier barrera adicional puede tener efectos multiplicadores en la decisión de visitar el destino.
Mientras el debate entre salud y economía continúa, la resolución de la Sesal sigue vigente. La pregunta que queda abierta es si será posible ajustar la medida para proteger a la población sin afectar innecesariamente al turismo, o si, como plantea Umaña, el esfuerzo debe concentrarse en llevar vacunas a cada rincón del país antes de pedir certificados en la frontera.






