Tegucigalpa, Honduras. – La protección del agua en la capital comenzó esta vez con árboles. La Unidad Municipal de Agua Potable y Saneamiento (UMAPS) realizó una jornada de reforestación en la zona de amortiguamiento del embalse Los Laureles, una de las principales fuentes de abastecimiento del Distrito Central.
En la actividad también participó el Movimiento Indígena Unido de Honduras, como parte de un esfuerzo orientado a conservar las áreas que sostienen la disponibilidad de agua para miles de habitantes.
La acción se desarrolla en el marco de la emergencia hídrica, un contexto en el que cada árbol sembrado representa una medida concreta para proteger las fuentes naturales y fortalecer el abastecimiento para las presentes y futuras generaciones.
La zona de amortiguamiento de Los Laureles es considerada un área clave para reducir el deterioro ambiental alrededor del embalse y favorecer la recuperación de cobertura vegetal.
La jornada cobra mayor relevancia frente al panorama que enfrentan los bosques hondureños.
Según la tercera entrega de la serie Estado de País 2026, presentada por el Instituto de la Justicia de la Asociación para una Sociedad Más Justa (ASJ), titulada “Cambio Climático: Bosque y vidas en riesgo”, los bosques de Honduras están en “agonía” y podrían desaparecer en 71 años si no se actúa a tiempo.
El estudio advierte que, de mantenerse el ritmo actual de deforestación e incendios, la cobertura forestal del país podría desaparecer por completo para el año 2094.
Ese escenario no solo amenaza la biodiversidad, sino también la economía y la seguridad humana, según concluye la investigación.
En ese contexto, la siembra de árboles en zonas estratégicas como Los Laureles se convierte en una acción necesaria para intentar revertir un panorama ambiental cada vez más preocupante.












