Tegucigalpa, Honduras. – La violencia contra las mujeres continúa dejando cifras alarmantes en Honduras, donde en promedio una mujer muere de forma violenta cada 32 horas, según datos del Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).
La titular del Observatorio, Migdonia Ayestas, advirtió que la muerte violenta de mujeres y los femicidios representan uno de los problemas más graves del país, no solo por la cantidad de víctimas, sino por los patrones de odio, saña y control que se evidencian en muchos de estos crímenes.
“La muerte violenta de las mujeres y los femicidios son un gran problema en el país porque los hombres se han acostumbrado a creer que son dueños del cuerpo de la mujer y creen que son parte de sus posesiones y por lo tanto la agreden y la matan”, lamentó Ayestas.
De acuerdo con las cifras del Observatorio de la Violencia, en lo que va del año se han registrado 112 mujeres víctimas de muerte violenta en Honduras.
El Distrito Central encabeza la lista de zonas con mayor incidencia, seguido por Trujillo y San Pedro Sula, territorios donde se concentra una parte importante de los casos reportados.
Ayestas explicó que esta problemática está profundamente relacionada con patrones culturales de machismo, desigualdad y violencia extrema, que en muchos casos terminan escalando hasta el asesinato.
La experta señaló que los análisis de estos crímenes reflejan una preocupante pérdida de valores de convivencia y respeto dentro de la sociedad hondureña.
Ante este escenario, insistió en la necesidad de fortalecer las acciones de prevención, intervención y judicialización, con el propósito de enviar un mensaje claro a quienes ejercen violencia contra las mujeres.
La madrugada de este martes se reportó una nueva víctima en la colonia Betania de Comayagüela, un hecho que vuelve a evidenciar la persistencia de esta crisis de violencia.
Organizaciones sociales y autoridades vinculadas al tema han reiterado la urgencia de reforzar las políticas de protección, garantizar acceso efectivo a la justicia y promover una cultura de respeto e igualdad.
Para Ayestas, frenar la violencia contra las mujeres requiere una respuesta integral que no solo castigue a los responsables, sino que también atienda las causas culturales y sociales que continúan normalizando la agresión, el control y la muerte de mujeres en Honduras.













