Tegucigalpa.– El rector de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, Odir Fernández, le abrió la puerta de su parqueo al CNE. En una carta dirigida a Ana Paola Hall, titular del ente electoral, ofreció la flota institucional de buses y pick ups para el transporte de materiales electorales el 30 de noviembre.
La oferta no es altruista; es un plan de emergencia ante el evidente retraso en la contratación del servicio.
El contexto es crítico. El CNE solo recibió tres propuestas para el transporte: Moro, Gold de Choluteca y Transportes y Logísticas Junior H. El primer envío de maletas y urnas está programado para el 20 de noviembre, justo cuando la adjudicación debe estar lista.
Fernández leyó el tablero: si el proceso falla, la UNAH entra en escena.
La oferta es concreta. Si Hall acepta, el CNE debe comunicarse directamente con Eduardo Joaquín Gross, secretario ejecutivo de administración y finanzas de la universidad.
La UNAH pondría su parque vehicular al servicio de la democracia, pero también expondría su logística a un proceso electoral que ya arrastra demoras.
El gesto del rector es una señal de alarma. Una universidad estatal no debería tener que rescatar al órgano rector de las elecciones.
La oferta de Fernández, lejos de ser una solución, es el reflejo de una debilidad institucional que pone en riesgo la puntualidad de la logística electoral.













