Tegucigalpa, Honduras. – El ministro de Gobernación, Tomás Vaquero, se declaró preparado para la misión que le dio la presidenta Xiomara Castro de comenzar transición de poder junto a Russel Garay (Servicio Civil) y Gustavo Sánchez (Seguridad), calificándola como «algo saludable» que Honduras debe ver «hacia el futuro», aunque Castro caracterizó días atrás al gobierno entrante como «de facto» impuesto mediante «monstruoso fraude electoral» que deslegitima administración de Nasry Asfura.
Vaquero indicó que lo primero que harán será asignar agenda, luego solicitar que el gobierno que se va a instalar nombre su equipo de transición para hacer agenda conjunta, señalando que hasta el momento no hay agenda definida, evidenciando que proceso de traspaso comienza sin coordinación previa entre administraciones saliente y entrante.
«Este es un proceso técnico en donde los encargados de cada gabinete sectorial deberán proporcionarnos información correspondiente para que gabinetes de enlace del siguiente gobierno puedan tener información de hasta donde se ha llegado, ejecución del actual gobierno y tener estos elementos de juicio fundamentales para poder preparar transición de poder», afirmó el funcionario.
El ministro dijo que miembros de la comitiva nombrados por Castro realizarán misión con «toda la responsabilidad del caso», donde se pretende que todos los programas y proyectos queden debidamente acreditados e informados ante representantes del nuevo gobierno, proceso que se ejecutará en 12 días restantes hasta toma de posesión del 27 de enero.
Vaquero alabó a la presidenta Castro: «Ha sido una mujer muy clara, con mucha dignidad, que ha sido reconocida a nivel internacional y nacional por la calidad de su gestión y nosotros sabemos que se marcha con los mejores indicadores, nos marchamos todos de nuestras secretarías para darle paso a la nueva gestión de gobierno que encabezará don Nasry Juan Asfura Zablah a partir del 2026-2030″.
Las declaraciones de Vaquero sobre «calidad de gestión» y «mejores indicadores» contrastan con balance de administración Castro que enfrentó aislamiento diplomático, tensiones con sector privado, cuestionamientos sobre estado de excepción, denuncias de contratación masiva en últimos meses (6 mil empleados IHSS) y compras directas por L700 millones en equipo médico a menos de mes de finalizar mandato.
La paradoja resulta evidente: Vaquero debe ejecutar transición «saludable» hacia gobierno que su propia presidenta caracterizó como «de facto» y producto de «fraude electoral», evidenciando contradicción entre cumplimiento formal de procedimientos constitucionales versus deslegitimación política del gobierno entrante mediante narrativa de ilegitimidad.
El llamado a que Asfura nombre equipo de transición sugiere que gobierno entrante no ha designado formalmente comisión de enlace, aunque presidente electo ha estado en gira internacional (Washington, Israel) consolidando respaldo de EEUU, BM, BID, FMI en lugar de coordinar internamente proceso de traspaso con administración saliente.
La ausencia de agenda definida a 12 días de transición evidencia que proceso de traspaso se inicia tardíamente, aunque Vaquero caracteriza esto como «saludable» y orientado al «futuro», minimizando así desorganización del proceso que debió haberse iniciado semanas atrás tras declaratoria del CNE el 24 de diciembre.
El reconocimiento de Vaquero a Castro por supuesto «reconocimiento internacional» ignora que administración enfrentó advertencias de EEUU sobre «severas consecuencias» por intentar revertir resultados electorales, pronunciamientos de Reino Unido, Unión Europea, OEA y 8 países latinoamericanos exigiendo transición pacífica y respeto a voluntad popular expresada en urnas.
Los «mejores indicadores» que alega Vaquero no han sido validados por organismos internacionales independientes, mientras sectores como Cohep cuestionaron gestión económica, Rafael Sarmiento (jefe bancada Libre) admitió debacle electoral por confrontación con medios e iglesias, y exministro Mejía acusó al oficialismo de preferir «salir por golpe» antes que asumir derrota.
La delegación de transición en Vaquero, Garay y Sánchez responde a decisión de Castro de no participar personalmente en actos protocolarios de traspaso, distanciándose de ceremonia donde entregaría mando a administración que considera ilegítima, aunque formalmente cumple con mandato constitucional de finalizar período el 27 de enero.













