Tegucigalpa, Honduras. – En una postura que contrasta notablemente con las declaraciones previas de las Fuerzas Armadas, el vicecanciller Gerardo Torres restó importancia este lunes a las recientes incursiones de embarcaciones militares salvadoreñas en aguas del Golfo de Fonseca, calificándolas simplemente como un «impasse» que ya ha sido solucionado por canales diplomáticos.
«Como solo pasó dos veces, yo lo calificaría como un impasse», expresó Torres, quien ofreció detalles sobre los incidentes que ocurrieron mientras Honduras y Nicaragua realizaban la operación conjunta denominada Morazán Sandino, un ejercicio que tradicionalmente se ha desarrollado por tierra pero que en esta ocasión incluía componentes marítimos.
Según el funcionario, durante el primer día de operaciones «una nave salvadoreña hizo una acción de bloqueo» ante la cual «la nave hondureña se mantuvo en su posición y pidió indicaciones». Torres aseguró que mediante gestiones diplomáticas «logramos que la nave salvadoreña se quitara y se pudiera desarrollar la operación que se estaba planeando».
El vicecanciller confirmó que al día siguiente se produjo un segundo incidente, «solo que en este caso la nave salvadoreña entró a aguas hondureñas», aunque minimizó su importancia al agregar que «hasta ahora no ha vuelto a pasar, esperamos que no pase más».
La postura conciliadora del representante de la Cancillería hondureña marca un notable contraste con los comunicados emitidos previamente por las Fuerzas Armadas, que habían declarado estar en «máxima alerta» por lo que calificaron como «acontecimientos desafiantes a la soberanía» tras las dos incursiones del guardacostas PM-8 de la Marina salvadoreña.
«Honduras tiene todo el derecho de ejercer y hacer respetar su soberanía, cuidar su espacio territorial», reafirmó Torres, quien destacó que el acuerdo con Nicaragua «ya ha sido ratificado» y tiene «características bilaterales», en lo que parece ser un mensaje indirecto hacia El Salvador sobre la legitimidad de las operaciones conjuntas en la zona.


