Tegucigalpa, Honduras. – Miles de feligreses desafiaron las bajas temperaturas que azotan la capital hondureña —descendiendo hasta 12 grados según pronósticos de Cenaos— para congregarse este lunes en la Basílica de Suyapa y celebrar la alborada previa al 279 aniversario del hallazgo de la virgen de Suyapa, evidenciando que la devoción religiosa trasciende condiciones climáticas adversas derivadas de la masa de aire frío que afecta Centroamérica.
Pese al frío extremo inusual para la capital hondureña, los devotos se apersonaron en la Basílica Menor para rendir tributo una vez más a la madre de Honduras en la trigésima tercera edición de la alborada, tradición que convoca multitudes cada 2 de febrero independientemente de condiciones meteorológicas, demostrando la profundidad de la fe mariana en el pueblo hondureño.
En la alborada llegó el presidente Nasry Asfura junto a la primera dama Lissette del Cid, acompañados por el alcalde del Distrito Central, Juan Diego Zelaya, quienes acompañaron al arzobispo de Tegucigalpa, Vicente Nácher, marcando la primera participación oficial del nuevo mandatario en la festividad religiosa más importante de Honduras apenas seis días después de asumir el poder.
Los hondureños rindieron tributo a «La Morenita» con sus voces, su testimonio y su presencia, llenando los espacios de la Basílica y sus alrededores en una manifestación masiva de fe que contrasta con la polarización política que caracteriza al país, generando un momento de unidad nacional en torno a la figura religiosa venerada por millones.
Al marcar las 10:00 de la noche, los feligreses presentes en la Basílica Menor unieron sus voces en el himno a la virgen de Suyapa, momento emotivo que tradicionalmente marca el inicio formal de las celebraciones previas al día del hallazgo conmemorado cada 3 de febrero desde que la imagen fue encontrada en 1747.
Se transmitió un video de la presidenta de Fundación Suyapa, Vivian M. de Atala, quien comentó que el lema de este año es «donde María está renace la paz», mensaje particularmente significativo en un contexto de transición gubernamental y tensiones políticas derivadas del proceso electoral de noviembre 2025 que dividió profundamente a la sociedad hondureña.
De Atala saludó a los compatriotas del exterior —los casi dos millones de hondureños residiendo en Estados Unidos— recordando que «Honduras está en cada uno de nosotros», vinculando la devoción a la Virgen con la identidad nacional que trasciende fronteras geográficas y mantiene cohesión cultural de la diáspora.
Diversos artistas cantaron diferentes canciones dedicadas para profesar el amor, agradecimiento y homenajear a la virgen de Suyapa, incluyendo exponentes de música religiosa, folklórica y contemporánea que ofrecieron sus talentos artísticos en tributo a la patrona de Honduras durante las múltiples horas de celebración nocturna.
Uno de los momentos clave fue el video mapping en el que se mostraron luces que formaron la imagen de la virgen de Suyapa en la estructura de la Basílica Menor, innovación tecnológica que combina tradición religiosa con recursos visuales contemporáneos generando impacto estético que cautiva especialmente a generaciones jóvenes.
La asistencia del presidente Asfura a la alborada marca continuidad con la tradición de mandatarios hondureños de participar en las festividades de Suyapa independientemente de sus creencias religiosas personales, reconociendo la importancia cultural y social del evento que convoca a cientos de miles de devotos de todo el país.
El alcalde Zelaya regresó de su viaje a Panamá a tiempo para participar en la alborada, demostrando que las festividades de Suyapa constituyen prioridad en la agenda de autoridades capitalinas considerando que la Basílica se ubica en el Distrito Central y genera flujo masivo de peregrinos que requieren servicios municipales de seguridad, limpieza y movilidad urbana.
Las bajas temperaturas que el director de Cenaos Francisco Argeñal advirtió descenderían hasta 12 grados en Tegucigalpa obligaron a feligreses a abrigarse adecuadamente, siguiendo recomendaciones de autoridades meteorológicas especialmente para adultos mayores y menores que conforman segmentos significativos de los devotos que asisten a las celebraciones nocturnas.
El lema «donde María está renace la paz» resuena en un país que enfrenta múltiples crisis incluyendo inseguridad documentada por Coiproden con 2,420 muertes violentas de jóvenes en cuatro años, corrupción evidenciada en casos como Checazo, y polarización política que persiste pese a discursos de unidad pronunciados por el presidente Asfura.
La trigésima tercera edición de la alborada evidencia la institucionalización de una tradición relativamente reciente que comenzó en 1994, consolidándose como evento anual que precede las festividades del 3 de febrero cuando se conmemora el hallazgo de la pequeña imagen de cedro de apenas 6.35 centímetros que se convirtió en símbolo religioso y cultural de Honduras.
La Fundación Suyapa organiza las celebraciones garantizando orden, seguridad y experiencia espiritual adecuada para los miles de peregrinos que arriban desde diferentes departamentos del país, muchos cumpliendo promesas o buscando milagros atribuidos a la intercesión de la virgen morena venerada como patrona nacional.
La presencia masiva de feligreses pese al frío contrasta con las dificultades que enfrenta el país en múltiples ámbitos —salud, educación, seguridad, empleo— evidenciando que la fe religiosa constituye refugio y esperanza para millones de hondureños que depositan en la Virgen de Suyapa sus peticiones de paz, prosperidad y protección familiar.




