Tegucigalpa – Durante la ceremonia de traspaso de mando del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, la presidenta Xiomara Castro aprovechó el acto castrense para enviar un mensaje político clave en plena crisis postelectoral: afirmó que reconocerá y aceptará al ganador que declare oficialmente el Consejo Nacional Electoral (CNE), a pesar de que, según dijo, el proceso ha estado seriamente cuestionado por irregularidades, amenazas del crimen organizado y presiones externas.
Castro sostuvo que, aun con ese contexto, su gobierno ha sido respetuoso de la ley y la Constitución. Recordó las denuncias públicas y los audios presentados por el Ministerio Público sobre un presunto complot para manipular las elecciones, que —en sus palabras— se han cumplido “matemáticamente”, así como las intimidaciones atribuidas a maras y pandillas. Sin embargo, señaló que, tomando en cuenta que los partidos tradicionales abandonaron la demanda del recuento voto por voto, acatará la declaratoria que emita el CNE antes del 30 de este mes.
“Reconoceré al ganador que proclame el CNE. Esa declaratoria permitirá una transición pacífica. Terminaré mi mandato como la primera presidenta de Honduras con dignidad y respeto”, expresó la mandataria ante la nueva cúpula militar, al garantizar una transición ordenada pese a las circunstancias.
El discurso sirvió también para reforzar la relación con las Fuerzas Armadas. Castro dio un voto de confianza a la nueva Junta de Comandantes del Estado Mayor Conjunto y destacó el trabajo del general saliente Rossevelt Hernández y de los oficiales que lo acompañaron, a quienes atribuyó capacidad, eficiencia y compromiso con la institución. Subrayó que, bajo su conducción, los militares ayudaron a organizar de manera pacífica procesos electorales internos y generales, garantizando la custodia, vigilancia, transporte y seguridad del material electoral.
La presidenta dedicó un tramo importante de su intervención a resaltar el papel de las Fuerzas Armadas en otros frentes, como la lucha contra el crimen y la protección ambiental. Mencionó el programa Cero Deforestación 2030 y afirmó que, gracias a esta iniciativa, se ha logrado reducir en un 90 % la deforestación en zonas de reserva de departamentos como Olancho, El Paraíso y Gracias a Dios.
En materia de seguridad, enumeró cifras que, según aseguró, muestran avances significativos: una reducción de más del 50 % en los homicidios, una disminución del 40 % en las muertes violentas de mujeres y mejores condiciones de seguridad en el 82 % de los municipios del país. Atribuyó estos resultados a un combate frontal al crimen organizado, con decomisos de drogas, destrucción de plantaciones ilícitas y laboratorios, así como el fortalecimiento de las capacidades aéreas y de radar.
En el plano institucional y como mensaje directo al estamento militar, Castro anunció la aprobación unánime de un “fondo histórico” para la institucionalidad castrense y la creación de un nuevo banco para las Fuerzas Armadas de Honduras. Este banco, explicó, busca fortalecer la estabilidad financiera y social de los militares y quedará como uno de los legados de su administración. Sumó a esto otros beneficios, como la instalación de cámaras hiperbáricas en Puerto Lempira y Puerto Castilla, y la entrega de maquinaria para un nuevo batallón de ingenieros.
La presidenta también tuvo palabras para los oficiales que pasan a situación de retiro, a quienes reconoció por sus décadas de servicio, su entrega y su amor a la patria. En el tramo final de su mensaje, defendió el rumbo de su gobierno y trazó un contraste con la situación que, según ella, encontró al llegar al poder.
Afirmó que recibió un país convertido en “narcoestado, capturado por la corrupción, la impunidad y el crimen organizado”, pero que entregará una Honduras “sin dictadura, con libertad y dignidad”, insistiendo en que su administración ha aumentado la inversión en todos los sectores a pesar de las dificultades.
“La democracia se respeta. La voluntad del pueblo se defiende”, remarcó Castro, al dejar claro que, aunque sostiene que el proceso electoral ha estado bajo sombra de sospechas, se someterá al fallo del CNE y garantiza una transición pacífica respaldada por las Fuerzas Armadas.



