Tegucigalpa, Honduras. – En un ambiente muy diferente al de hace cuatro años, el Pleno del Congreso Nacional eligió este miércoles con 87 votos a favor la Junta Directiva Provisional encabezada por el diputado Tomás Zambrano, del Partido Nacional, como presidente, poniendo fin a una jornada histórica que marcó el inicio de una nueva etapa legislativa basada en el consenso y el diálogo.
«Hoy sí se va a trabajar«, afirmó categóricamente el nuevo presidente del CN tras su elección, en una promesa que contrasta radicalmente con los cuatro años de parálisis legislativa que caracterizaron la gestión saliente de Luis Redondo, quien fue impuesto «a las patadas» según recordó el propio diputado liberal Jorge Cálix.
La Junta Directiva Provisional quedó conformada por el diputado Carlos Ledezma (Partido Nacional) en la Secretaría, y el diputado Godofredo Fajardo (Democracia Cristiana) en la Vicepresidencia, de acuerdo con la planilla aprobada por el pleno legislativo en un acto que reflejó un consenso inédito.
Lo más significativo del proceso fue que los 87 diputados que respaldaron la planilla provienen de cinco bancadas: Nacional, Liberal, PINU, DC e incluso algunos de LIBRE, evidenciando un apoyo que trasciende el bipartidismo tradicional y que marca una diferencia sustancial con el inicio del período legislativo anterior.
La moción de esta planilla fue presentada por el diputado Mario Pérez, del Partido Nacional, y recibió el respaldo mayoritario de los diputados presentes en el hemiciclo, reflejando el compromiso de las fuerzas políticas con la institucionalidad del Congreso Nacional.
El contraste con hace cuatro años es evidente: mientras en 2022 Luis Redondo asumió la presidencia del Congreso mediante una maniobra irregular que diversos sectores calificaron como una imposición «a las patadas», este miércoles la elección se desarrolló en un ambiente de paz y democracia, con el respaldo amplio de múltiples fuerzas políticas.
La Junta Directiva Provisional será la encargada de organizar y preparar la próxima sesión legislativa, programada para el 23 de enero, en la que se elegirá la Junta Directiva en propiedad del Congreso Nacional para el período completo 2026-2030.
Para dicha sesión, se espera que el diputado Tomás Zambrano sea electo presidente del Congreso Nacional en propiedad, dando inicio a una nueva etapa de orden, productividad y efectividad en el Poder Legislativo, en contraste con los cuatro años de opacidad, «madrugones» y falta de rendición de cuentas que caracterizaron la gestión saliente.
El proceso de elección se concretó después de casi nueve horas de negociaciones que mantuvieron en suspenso la sesión programada originalmente para las 9:00 de la mañana, evidenciando la complejidad de construir consensos democráticos en lugar de imponer decisiones unilaterales.
El diputado Jorge Cálix, quien había sido propuesto por el Partido Liberal para presidir el Congreso, cedió su aspiración priorizando la agenda legislativa consensuada con el Partido Nacional que incluye la eliminación del Fondo Departamental y los subsidios a congresistas, además de reformas electorales y a la Ley Orgánica del CN.
«No vamos a darle espacio al caos y a la incertidumbre, y sí al diálogo y los consensos«, había manifestado Cálix, explicando la decisión de su bancada de respaldar el acuerdo alcanzado con los nacionalistas.
Sin embargo, el diputado de Libre, Edgardo Casaña, rompió el ambiente conciliatorio al acusar al bipartidismo de «repartirse el Congreso Nacional para ocultar un fraude electoral«, prometiendo hacer una «oposición constructiva» desde su bancada.
Pese a la crítica de Casaña, el hecho de que algunos diputados de Libre formaran parte de los 87 votos que respaldaron a Zambrano evidencia que no toda la bancada oficialista se sumó a la narrativa de desconocimiento de los resultados electorales.
La elección de Zambrano marca el fin de una era caracterizada por la confrontación y el inicio de un período donde el Congreso Nacional se compromete a trabajar bajo principios de transparencia, consenso y productividad, respondiendo a las demandas ciudadanas de un Legislativo funcional.
El nuevo presidente provisional del CN asume su cargo con el respaldo de 87 diputados de cinco bancadas, un número significativamente superior a la mayoría simple requerida y que contrasta con la forma irregular en que Redondo asumió hace cuatro años sin el consenso necesario.
La promesa de Zambrano de que «hoy sí se va a trabajar» representa un compromiso con el pueblo hondureño de superar los cuatro años de parálisis legislativa que dejaron sin aprobar cientos de iniciativas importantes para el desarrollo del país.
El ambiente de paz y democracia que caracterizó la sesión de este miércoles, pese a los múltiples aplazamientos, marca una diferencia radical con el clima de confrontación y violencia que ha caracterizado las últimas semanas, donde colectivos de Libre protagonizaron agresiones contra diputados electos y periodistas.
Las Fuerzas Armadas cumplieron su rol constitucional de garantizar la seguridad del proceso sin incidentes mayores, permitiendo que los 128 diputados electos pudieran ejercer su derecho a participar en la instalación del nuevo Congreso Nacional.
La sesión del viernes 23 de enero será crucial para confirmar a Zambrano como presidente en propiedad y elegir a los siete vicepresidentes y demás miembros de la junta directiva que completarán el órgano de gobierno del Poder Legislativo para el período 2026-2030.



