Tegucigalpa, Honduras.— La credibilidad de las instituciones electorales depende de cómo se elige a quienes las dirigen. Tomás Zambrano, presidente del Poder Legislativo, afirmó que en el Congreso Nacional se actuará con estricto apego a la legalidad y con absoluta transparencia durante el proceso de selección de los nuevos funcionarios del Consejo Nacional Electoral (CNE) y del Tribunal de Justicia Electoral (TJE).
El legislador señaló que la elección se fundamentará en los méritos de los autopostulados, garantizando procesos abiertos y acompañados por la veeduría de la sociedad civil. «Los diputados asumimos el compromiso de fortalecer los órganos electorales y resguardar el Estado de derecho, demostrando con hechos nuestra voluntad política», indicó Zambrano, en una declaración que busca transmitir confianza sobre el procedimiento.
El presidente del Congreso agregó que cada decisión responderá al anhelo del pueblo hondureño y estará orientada a perfeccionar el sistema político-electoral del país. «Aseguraremos que quienes asuman estas altas responsabilidades sean ciudadanos honorables, con sólida capacidad profesional y un firme compromiso con la certidumbre, el respeto a la Constitución y la legislación electoral», sostuvo.
Zambrano apuntó que solo así se evitará que se repitan los episodios de incertidumbre y desorden que tanto daño le causaron a Honduras en procesos anteriores. Una reflexión que interpela a los legisladores sobre la responsabilidad histórica de sus votos.
La etapa de inscripción de candidatos cerró el fin de semana con 102 aspirantes registrados. La comisión especial indicó que se inicia la etapa de depuración y prevé que el proceso se extienda durante la presente semana, con el objetivo de entregar el próximo lunes una lista reducida de 18 candidatos para que el pleno legislativo proceda a la elección final.
Para los observadores, el compromiso de Zambrano representa un estándar que deberá reflejarse en cada fase del proceso; para la ciudadanía, la expectativa es que la transparencia prometida se traduzca en decisiones basadas en evidencia y no en cálculos partidarios.
Mientras inician las audiencias públicas y se transmiten en vivo las exposiciones de los aspirantes, el mensaje que queda en el aire es claro: la institucionalidad electoral se construye con rigor, y cada voto en el Congreso deberá reflejar el compromiso con la democracia. Porque al final, más allá de los discursos y las promesas, lo que importa es que Honduras fortalezca un sistema donde la voluntad popular sea el único criterio que defina el rumbo del país.






