Tegucigalpa, Honduras.— El coordinador general del Partido Libertad y Refundación, Manuel Zelaya, convocó a movilizaciones oficialistas para presionar al Consejo Nacional Electoral desde las 17:00 horas de este lunes, rechazando los resultados preliminares que ubican a su candidata Rixi Moncada con apenas 19.29% de los votos escrutados.
«Hoy mismo, a las cinco de la tarde, movilicémonos a las calles pacífica y firmemente hacia el INFOP, para respaldar a nuestra candidata Rixi Moncada, al compañero Jorge Aldana y exigir al CNE que apruebe de inmediato la impugnación de las 19,167 actas presidenciales del TREP», declaró Zelaya, instrumentalizando la movilización callejera como mecanismo de presión institucional.
El esposo de la presidenta Xiomara Castro exigió que «se abran las urnas para un recuento voto por voto, acta por acta», desconociendo la legitimidad del proceso electoral oficial y promoviendo procedimientos irregulares mediante presión popular sobre los organismos electorales.
Zelaya sentenció que «Libre no aceptará imposiciones o maniobras oscuras que violenten la voluntad popular», invirtiendo la narrativa electoral al presentar como «voluntad popular» un resultado que apenas alcanza una quinta parte del electorado nacional según el escrutinio oficial.
«No a la injerencia extranjera que nos robó las elecciones. No al Golpe Electoral. No al fraude. Nadie se rinde», puntualizó el coordinador oficialista, desarrollando una narrativa conspirativa que atribuye la derrota electoral a factores externos y deslegitima el proceso democrático hondureño.
Los colectivos oficialistas se movilizaron este lunes tomando la salida al norte de la capital a la altura de El Durazno, las afueras del Consejo Logístico Electoral y el bulevar Fuerzas Armadas, estableciendo múltiples puntos de presión sobre la infraestructura electoral capitalina.
En la asamblea de Libre realizada el pasado fin de semana en Siguatepeque, Zelaya declaró «en broma y en serio» que Xiomara Castro «le debería entregar la banda presidencial a Rixi Moncada», evidenciando la desconexión oficialista con la realidad electoral que muestra una derrota contundente de su candidata.
El coordinador oficialista añadió que «el 27 de enero se le entregará el poder a Donald Trump por su injerencia en las elecciones de Honduras», desarrollando una narrativa que responsabiliza al presidente electo estadounidense de la derrota electoral del oficialismo hondureño.
Con el 99.8% de las actas escrutadas, el Partido Libre y su candidata Rixi Moncada obtienen 621,188 votos que representan apenas el 19.29% del total nacional, consolidando una derrota electoral que contrasta dramáticamente con las expectativas oficialistas de continuidad gubernamental.
La convocatoria de Zelaya configura una estrategia de desestabilización institucional que busca revertir mediante presión callejera una derrota electoral contundente, estableciendo un precedente peligroso para la democracia hondureña al instrumentalizar la movilización popular contra la legitimidad de los organismos electorales.
Las declaraciones del coordinador oficialista revelan una crisis profunda en la aceptación democrática de resultados adversos, promoviendo narrativas conspirativas que atribuyen la derrota a factores externos antes que reconocer el rechazo electoral ciudadano al proyecto político de continuidad gubernamental.
La movilización convocada por Zelaya representa un desafío directo a la institucionalidad electoral hondureña, utilizando la presión popular como instrumento de chantaje político para forzar procedimientos irregulares que podrían revertir artificialmente una derrota electoral legítima y contundente.


