Bogotá. – Unas siete mil personas indígenas colombianas integrantes de la minga (como se le conoce a esta protesta) llegaron desde el domingo a Bogotá para exigir un encuentro con el presidente Iván Duque, protestar contra la violencia en sus territorios y sumarse a un nuevo «paro nacional» convocado para el 21 de octubre.
El movimiento de protesta indígena comenzó el 10 de octubre en el suroeste del país y fue avanzando paulatinamente hasta llegar a la capital en caravanas de buses tradicionales conocidos como chivas. Representantes de los pueblos originarios exigen «un cara a cara” con el mandatario para exponer sus denuncias sobre la arremetida de guerrillas y demás grupos financiados por el narcotráfico en sus territorios.
Sin embargo, el consejero presidencial Miguel Ceballos insistió en que «no hay ninguna posibilidad por ahora de una reunión» con Duque y ofreció, en cambio, un encuentro con una delegación del Gobierno y el defensor del pueblo (Ombudsman), Carlos Camargo, intermediario entre la minga y el Ejecutivo. Los representantes gubernamentales y Camargo sostuvieron una reunión en la que el funcionario les compartió las demandas de la minga.
Los grupos indígenas se instalaron en un complejo deportivo adecuado con carpas para hospedar a 7.500 personas con las medidas de bioseguridad necesarias para evitar el contagio del Covid-19, indicó la Alcaldía de la capital. A la entrada, recibieron mascarillas nuevas y pasaron por un ritual de protección tradicional.